Biografia

Celso A. Lara Figueroa nació en 1948. Historiador, antropólogo, poeta y músico guatemalteco. Es autor de artículos y ensayos académicos reunidos en diversas colecciones y publicados en Guatemala, América y Europa. Es columnista del Diario “La Hora” (Guatemala) y director de revistas científicas internacionales como Folklore Americano (México) y Oralidad (Cuba). Hablar de Celso Lara Figueroa es ya un reto incuestionable, pues es un ser mítico en la Literatura y en las ciencias del Hombre y la Cultura de Guatemala. Es como si con el sortilegio de su verba y largo andar entre leyendas y tradiciones populares se hubiese convertido, cual nahual fecundo, en un ser áureo: frondoso y eterno. Celso Lara, el escanciador de leyendas y mitos del tiempo y del agua, siempre vuelve a las raíces como el mito del eterno retorno.
Pero si discurrir en torno a las calles de lirio de la vida de Celso Lara es laberíntico, lo es aún más otear sobre su vasta obra.
Celso Lara Figueroa en todos los ámbitos en que se ha desempeñado, se ha convertido en uno de los intelectuales más completos y acabados de la Guatemala de finales del siglo XX y principios del XXI, en cuanto a sus conocimientos sobre teoría de la cultura; cultura de Guatemala, tradiciones orales, música, musicología, antropología, folklore, historia, historiografía y asuntos editoriales, entre otros tantos.
 La ejecutoria académica, artística y cultural de Celso Lara Figueroa es inmensa y abarca muchos puntos de interés y floridos y extensos campos del conocimiento humano que ha profundizado con pasión y vocación innegables e inagotables, con una mística académica, humanística, que ya se están extinguiendo en estos tiempos de globalización cultural.
La obra del maestro Lara Figueroa puede elucidarse en cuatro grandes trayectorias: En el campo académico se ha desempeñado, desde muy joven, en el seno de la Universidad de San Carlos de Guatemala en donde, paralelo a sus estudios de Historia, inició su carrera de investigador bajo la dirección de conspicuos maestros universitarios como Jorge Mario García Laguardia, Roberto Díaz Castillo, Carlos Guzmán Böckler y Julio Quan. Concluyó sus estudios de pregrado y grado en la Facultad de Humanidades de nuestra máxima casa de estudios y realizó estudios especializados de Antropología, Folklore e Historia en la Universidad Central de Venezuela, siendo discípulo directo de maestros, historiadores y antropólogos de la talla de Isabel Aretz, Guillermo Morón, José Emilio Monsonyi y Miguel Acosta Saignes, de quien fue secretario personal.
Se desempeñó también como profesor del Departamento de Antropología de dicha Universidad, siendo en aquellos años el profesor más joven de la más prestigiada alta casa de estudios venezolana. Realizó extensas investigaciones de tradiciones orales y etnohistoria en varios estados venezolanos. Celso Lara Figueroa entró en la Historia de este país hermano al descubrir en la Parroquia de Santa Ana, Barquisimeto, Estado Lara, el documento histórico del siglo XVI que verifica la existencia real del Joropo como baile nacional venezolano.
De regreso a Guatemala se incorporó a la Universidad de San Carlos de Guatemala como Investigador en el Centro de Estudios Folklóricos y Profesor en la Escuela de Historia, recién fundada y dictó la primera lección inaugural de dicha Unidad Académica.
 Este ha sido el ámbito de acción cotidiano del maestro Lara Figueroa: En el Centro de Estudios Folklóricos, conjuntamente con Roberto Díaz Castillo y Ofelia Déleon, inician los estudios sistemáticos de las tradiciones populares. Corresponde al joven profesional dedicarse a la recopilación extensa de las leyendas, mitos, cuentos y poesía de los hombres anónimos de Guatemala, pacientemente, año tras año, recopilando así más de cinco mil horas grabadas en campos y ciudades de Guatemala desde 1970 hasta la fecha. Puede afirmarse sin lugar a dudas, que la memoria histórica de la cultura de este país, el patrimonio cultural intangible, el más susceptible de desaparecer, ha sido rescatado por Lara Figueroa, antes, durante y después de la guerra interna que asoló nuestro país por treinta y seis años.
Pero este trabajo intenso tuvo nobles antecedentes inmediatos, ya que desde muy niño, hacia los años 60 del siglo XX se dedicó, sin aún saber muy claramente qué quería, e impulsado por su padre, el Maestro Organista y Maestro de Capilla de la S. I. Catedral Metropolitana, Celso Lara Calacán, que en paz descanse, se dedicó a recoger las tradiciones orales de la ciudad de Guatemala. Escribió así un precioso libro, su primer trabajo enjundioso Leyendas y casos de la Tradición Oral de la Ciudad de Guatemala, que ganó en 1974 el premio Quetzal de Oro de la APG al mejor libro publicado ese año, y mereció en Helsinki, Finlandia, el reconocimiento como obra revelación de 1975, por parte de la Academia Finlandesa de Ciencias y Letras.
Los aportes en este terreno son innumerables y de relevantes méritos académicos. Celso Lara Figueroa ha sentado cátedra a nivel guatemalteco y latinoamericano en cuanto a la teorización, metodología y revalorización de las tradiciones orales. Sus teorías y contribuciones académicas son discutidas en el seno de los departamentos de Antropología y de institutos especializados de América Latina. Producto de ello es también las varias centenas de artículos escritos sobre teoría de la cultura, cultura popular, leyendas, cuentos, poesías de carácter popular de Guatemala publicados en el país, Europa, Estados Unidos y América Latina, así como dieciocho libros escritos sobre la materia, algunos alcanzando el tiraje, asombroso para Guatemala, de más de 80,000 ejemplares vendidos como Por los Viejos Barrios de la Ciudad de Guatemala el cual en innumerables ediciones he tenido el gusto y placer de ilustrar.
Celso Lara es, hoy por hoy la voz, la palabra más calificada que tiene Guatemala en cuanto a cultura; cultura popular, tradiciones populares y tradiciones orales.
Sin su paciente trabajo muchas de las leyendas que hoy viven en nuestra urbe, ya hubiesen desaparecido. Hoy florecen porque el maestro las rescató, las estudió y las volvió a sembrar en la conciencia colectiva a través del libro y la oralidad misma. Después de Miguel Ángel Asturias, Celso Lara es quien puso en valor estas joyas imperecederas de la literatura oral del patrimonio cultural intangible de Guatemala y que provienen desde tiempos inmemoriales tanto con ecos prehispánicos, como con resonancias de la época Medieval occidental. Por otra parte, como docente de la Escuela de Historia su huella ha sido indeleble en el campo de la Antropología. Desde su arribo a Guatemala reorientó los estudios antropológicos en la Escuela de Historia, los hizo más académicos al punto que puede afirmarse que no ha pasado por las aulas universitarias un sólo antropólogo que no haya sido discípulo y alumno del maestro Lara Figueroa desde los años ‘70 a la fecha, que no haya recibido sus doctas enseñanzas o seguido sus consejos en trabajo de tesis, tesinas o seminarios. La antropología de Guatemala en las aulas sancarlina debe a Celso Lara su consolidación, su sistematización y su perfil académico universitario.
Puede considerársele como el académico que logró fortalecer estos estudios en la Escuela de Historia en los años difíciles y en los prósperos como hoy que codirige, en representación de la Universidad de San Carlos de Guatemala junto con la Universidad de Oslo, Noruega, la Maestría en Antropología Social que pretende elevar el nivel de la antropología sancarlina.
 gracias al maestro Lara Figueroa, los niños de Guatemala saben de sus tradiciones populares de las ferias, de las leyendas y de los cuentos de sus abuelos y de sus ancestros. Él las ha convertido en leyendas vueltas a contar. Es por ello que el Sombrerón, su nahual, no lo abandona, porque él les volvió a dar vida a través de la letra de imprenta y de la palabra mágica de este hombre que tiene la magia de la poesía y el encanto del misterio. Por esta asidua labor, el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala y la Presidencia de la República, le otorgó la Orden Presidencial del Patrimonio Cultural (Premio Nacional de Cultura) en el año 2001.
Otro tejido que abarca la obra del maestro Celso Lara es su ofrenda musical, invaluable para Guatemala. Puede apreciarse este accionar, a vuelapluma, en dos grandes escenarios: el del músico y el del musicólogo. Como músico, realizó estudios musicales profesionales en Guatemala, Venezuela, Ecuador, Italia y Alemania, llegando a dominar, desde muy niño, uno de los instrumentos musicales más completos del mundo occidental: el órgano. Fiel discípulo de su padre amado, el egregio organista y maestro de capilla de la santa iglesia Catedral Metropolitana, Maestro Celso Lara Calacán (QEPD), aprendió todos los secretos del instrumento y supo ejecutarlo aquí en Guatemala y en varias sociedades y conjuntos musicales del exterior, tales como la Schola Cantorum de la Catedral Metropolitana de Guatemala, Collegium Musicum de Caracas, Venezuela, cuerpo permanente de músicos del Teatro Municipal de la Ópera de Caracas, Camerata Musical Antiqua de Cuenca, Ecuador y miembro de la Capilla Musical de la Catedral Primada de Ecuador.
Clavichembalista y organista consumado, se especializó en obras del barroco dieciochesco como las de Bach y Häendel.
Como musicólogo ha desarrollado una amplia labor pedagógica desde las páginas del Diario La Hora, por medio de su columna semanal “Temas Musicales”. Durante diecinueve años ha escrito consecutiva e ininterrumpidamente, sobre la música y los músicos de la cultura occidental, intentando a través de la palabra enseñar la belleza del sonido, para que el pueblo, el público en general, y no sólo los melómanos escogidos, se enamoren del maravilloso lenguaje de la música.
El día Viernes, infaltablemente el maestro Lara Figueroa nos habla de un músico, su vida, sus vicisitudes, sus obras y el detalle de las mismas para su mejor apreciación. Laudable trabajo que lo ha llevado a escribir más de cuarenta mil cuartillas sobre temas sonoros. Monumental enciclopedia musical que aún espera editar.
Debido a su vasto conocimiento musical, fundó en la sede del Centro de Estudios Folklóricos los estudios de etnomusicología, musicología y organología. Y gracias a sus inquietudes se prepararon los primeros etnomusicólogos del país, que hoy dan frutos muy prolíficos. Asimismo, bajo su dirección se inician los estudios de música colonial en el área de musicología de la Universidad de San Carlos, en donde el que habla ha jugado un papel protagónico a instancias del maestro Lara Figueroa. Los primeros descubrimientos de esta antigua música la hicimos el maestro Lara y el que les habla en la Catedral Metropolitana y en archivos parroquiales de Quetzaltenango y Jalapa.
Melómano empedernido y sabio, el maestro Lara Figueroa ama la música más allá de sus propias fuerzas, con toda la esencia de su alma. Es, probablemente, el conocedor más profundo de música occidental que tiene Guatemala.
Sin egoísmo alguno, a través del Diario La Hora, Lara Figueroa prodiga semana a semana sus conocimientos con paciencia franciscana y profundidad de sabio.
Otro campo que ha abarcado el maestro Celso Lara Figueroa es el de la Historia de la Cultura en Guatemala. Ha impulsado programas universitarios para el análisis de la cultura guatemalteca en todas sus manifestaciones, tanto de la cultura de los grupos hegemónicos como de los grupos subalternos, entendiendo que en el vértice de ambos ejes se encuentra el amarre de la Identidad Nacional, pero no por invención antojadiza, sino por estudios históricos serios y sistemáticos. El maestro Lara Figueroa, es el fundador del programa universitario en Cultura, Pensamiento e Identidad de la Sociedad Guatemalteca de la Dirección General de Investigaciones de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en donde se han realizado amplios y sostenidos estudios sobre la cultura, el patrimonio cultural y las políticas culturales de Guatemala y que han arrojado monografías y ensayos que han permitido ahondar en el patrimonio cultural más preciado de Guatemala desde el entorno de su desarrollo histórico y social.
El apoyo que el maestro Lara Figueroa ha proporcionado a profesionales de la cultura y otras ciencias para lograr este fin es más que conocido y ellos no me dejarán mentir al respecto.
El terreno periodístico no ha sido ajeno al maestro Lara Figueroa. Desde el Diario La Hora, a través de su columna permanente, pero sobre todo de sus escritos que abarcan todas las fiestas tradicionales e históricas más relevantes del país durante el año completo, haciendo énfasis en los Suplementos especiales de Nochebuena y Semana Santa que escribe y coordina el maestro Lara Figueroa, son verdaderos testimonios que dan a conocer la fuerza de la cultura guatemalteca. Ensayos serios y académicos, no por ello revestidos de poesía y un lenguaje claro y llano. En las nostalgias del maestro Lara Figueroa está un suspiro de gratitud para La Hora Dominical que publicó en sus páginas en los inicios de la década de los años sesenta, sus primeras poesías.
Poeta de altos vuelos, el maestro Lara Figueroa tiene escritos varios poemarios que permanecen inéditos por voluntad propia. Publicaciones periódicas recogen algunas espigas de su producción poética. Ojalá algún día, Casiopea logre persuadir al maestro Lara Figueroa de dar a luz pública sus hermosos versos, hondos y originales.
El trabajo internacional ha sido otro de los mundos del maestro Lara Figueroa. Profesor visitante de varias universidades de Estados Unidos, América Latina y Europa ha recorrido el continente enseñando, realizando investigaciones y dirigiéndolas, siempre dentro del campo de la cultura. Es investigador asociado de los más prestigiados institutos de investigaciones sociales y culturales del continente americano.
Siendo muy joven fue nombrado presidente del Comité de Folklore de la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, organismo especializado de la Organización de Estados Americanos, cargo que ha desempeñado hasta la actualidad. Dirige desde México, la revista Folklore Americano, la publicación especializada más antigua y prestigiada del continente americano a través del IPGH. El maestro Lara Figueroa recibió en El Perú esta publicación de manos del ilustre novelista y antropólogo José María Arguedas y la ha mantenido vigente hasta la actualidad, desde el volumen 18 hasta el número 65. Ininterrumpidamente.
No escapará a la ilustrada audiencia el prestigio logrado que un guatemalteco dirija una publicación de esta naturaleza y haya alcanzado tan altos niveles académicos muy cercanos a los europeos y estadounidenses. Además, dirige en Cuba, para UNESCO el Anuario Oralidad, que le ha permitido acoger a los mejores especialistas en tradiciones orales y oralidad del mundo americano para exponer sus ideas teórico-metodológicas y resultados de sus investigaciones.
Por otra parte, el maestro Lara Figueroa ha realizado investigaciones culturales en Venezuela, Ecuador, Perú, Panamá y El Salvador, dirigiendo equipos profesionales de investigación bajo los auspicios de la OEA, UNESCO y universidades europeas.
Por tanto, el ámbito de conocimiento del maestro Lara Figueroa no se ha quedado encerrado en nuestra patria sino se ha irradiado al mundo latinoamericano. Por algo es considerado el más reputado especialista en cultura y tradiciones populares del continente americano.
Galardonado por numerosas instituciones académicas especializadas de Europa y América, el maestro Lara Figueroa es el único guatemalteco y el segundo latinoamericano que han recibido el premio “Giuseppe Pitré” de Palermo, Italia, por sus contribuciones al desarrollo de las ciencias de la cultura de los países de lengua romances, el Premio Panamericano IPGH de México, y el Kalevala de Oro en Finlandia por su contribución al estudio de las tradiciones orales del mundo.
¡Qué más no podría hablar de mi ilustre colega! Sólo quisiera decir, para finalizar, que Celso Lara Figueroa es un bastión en la cultura del país, es la figura nacional de cultura reconocida por todos nosotros y por el pueblo mismo, por “la gente del común”. Su trabajo ha permitido consolidar los estudios de la cultura, la cultura popular y el arte en general; pero si los vastos conocimientos del maestro Lara lo ennoblecen, lo es más aún sus dotes personales: Humilde, sencillo, con la risa a flor de piel, camina de puntillas, silenciosamente, como los espantos que ha sabido rescatar. Grandes palabras para un gran guatemalteco que ha dedicado cada hora de su existencia a defender la cultura de nuestra patria, a descubrirla y consolidarla, y sobre todo a enseñarla a las nuevas generaciones.
De tal forma que este reconocimiento de su ciudad, Señor Alcalde Metropolitano, es un merecido homenaje a su infatigable trabajo y a su honesto y desinteresado caudal que sale de su alma diariamente a borbotones.
Celso Lara, indudablemente modelado con una de las hojas de las Flores Horarias de Michael Ende, es y será hasta el infinito, el eterno maestro de la palabra y la leyenda. Él es en sí mismo una leyenda áurea.
 Como decíamos anteriormente, es numerosa su contribución al estudio de la Historia. “Leyendas y Casos de la Tradición Oral de la Ciudad de Guatemala” y “Por los viejos Barrios de la ciudad de Guatemala”, son algunos de los libros que ha escrito.
 


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